tecnologías

Nativos vs inmigrantes digitales

Posted on

Este comercial es un buen ejemplo de la diferencia entre nativos digitales (los niños que han nacido en la época del Internet) y los adultos que somos inmigrantes digitales y que hemos ido aprendiendo en mayor o menor grado los códigos y la forma en que funciona el mundo digital. El otro día, en una reunión familiar escuchaba los argumentos de cómo la computación y el Internet influye para que los niños tengan mala redacción, mala ortografía, etc., etc. Creo, sin embargo, que es otra forma de aproximarse a la realidad, con otros códigos, otros tiempos, otros instrumentos. De la misma manera como los procesadores de texto han cambiado nuestra forma de escribir (nunca más de manera lineal, avanzando, retrocediendo, insertando, cortando y pegando), el sistema de ventanas (“windows”) hace que muchos de nosotros nos hayamos acostumbrado al “multitasking”, abriendo y trabajando al mismo tiempo con varias ventanas y con varios programas al mismo tiempo. Son procesos inevitables, irreversibles, y los niños que han estado expuestos a esto desde el vientre materno (es un decir) lo toman como natural. Esto no los hace mejores, más inteligentes, más prácticos. Es otro mundo, simplemente, que va surgiendo en medio del que conocíamos nosotros, con máquinas de escribir, fotos con rollos, cartas y telegramas, y teléfonos analógicos con la ruedita de marcar…Es cierto, podemos apagar la computadora y desconectarnos del Internet por unos días, por un tiempo. Pero a la larga, vivimos en sociedades (las urbanas) que dependen cada vez más de lo digital.  Como imigrantes podemos mantener una dosis de asombro que nos permita no tomar como dado lo que los nativos ya no distinguen. Esa es tal vez nuestra ventaja. Porque a la larga, el mundo digital no es sino una de muchas expresiones culturales y como tal no esta libre de incertidumbres, de vacíos, de inconsistencias… Lo humano siempre estará presente.

La ilusión de estar siempre conectados

Posted on Actualizado enn

(c) Tomado de http://www.dosisdiarias.com/
(c) Tomado de http://www.dosisdiarias.com/

He estado algún tiempo sin acercarme a mi blog, un poco por trabajo, un poco por otras ocupaciones en la familia. Pero no deja de gustarme la genialidad de Alberto Montt que nos sorprende cada día con temas diversos y ocurrencias que plasma en sus caricaturas. En ésta, de hace unos días, vuelve sobre este tema recurrente de estar siempre conectados y la revoluación que para algunos implica Twitter como forma de comunicar lo que estamos haciendo o lo que pensamos continuamente con sólo 140 caracteres… ¿Quién lo diría, no? ¿Y por qué no 120 o 150?

Sin miedo a la tecnología

Posted on Actualizado enn

aleytocadiscosPor los días de Navidad estuve en Arequipa, en la casa de mi madre, y se me ocurrió desenpolvar el viejo tocadiscos en que solíamos escuchar música en mi infancia. Mis hijos quedaron fascinados y preguntaban si podían poner esos “CDs” de vinilo para escuchar la música que a ellos les parece reciente pero que tuve que decirles que ya la escuchábamos a fines de los 70s: ABBA (popularizada ahora con la película “Mamma mía”).

Me sorprendió ver qué rápido se hicieron a la “nueva” tecnología, y como sabían limpiar los discos, poner la velocidad adecuada (33 rpm o 45 rpm), poner la aguja en el inicio de cada canción e identificar la canción que les interesaba. Habían aprendido con la misma velocidad con que han aprendido a utilizar el MP4 o la laptop. Pensaba que tiene que ver con una actitud abierta y curiosa por manejar las tecnologías que los niños tienen ahora. Recuerdo cuando mi padre me enseñó a utilizar ese mismo tocadiscos, más de treinta años atrás… Fue toda una ceremonia, ligada a mil y una recomendaciones de cómo tenía que proceder, siempre bajo la supervisión de un adulto. Los niños de hoy no pasan por esos “ritos de paso”. Se aventuran en el mundo de las tecnologías y aprenden intuitivamente, por ensayo y error, menos circunscritos por prohibiciones o cohibiciones. No estoy seguro si esto es suficiente para prepararlos para un mundo que cambia más rápidamente que nunca, pero al menos les da la libertad para explorar, para experimentar, para sorprenderse y actuar…