niños

El infierno somos nosotros mismos

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Esta es una de las escenas más bellas de esta película española llamada “La Lengua de las Mariposas”(1999) de José Luis Cuerda. ¿Qué pasa cuando uno se muere? Inevitablemente nos hemos preguntado esto en algún momento de nuestra niñez y son ahora los hijos los que nos hacen la misma pregunta. Si uno cree o no en la vida futura puede ensayar distintas respuestas. Don Gregorio, el maestro en esta película, le dice a Moncho esta frase que resume su filosofía y sus esperanza. “A veces, el infierno somos nosotros mismos”  ¿Por qué esperar por la vida futura? Mi madre, siendo muy católica, siempre ha creído que las culpas se pagan aquí, en esta vida y no es necesario esperar a la siguiente. Hay en esto algo de sabiduría ¿no? Esta vida contiene ya la semilla del futuro, la cual podemos intuir pero no podemos imaginar, como la oruga no se sueña como mariposa. En esta vida tenemos atisbos del cielo y también del infierno. Nosotros somos el cielo y el infierno y podemos serlo en mayor o menor medida para otros, en la medida en que escojamos hacerle la vida fácil a los otros o convertirla literalmente en un infierno.

El regalo es lo de menos

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(c) Tomado de http://musicados.blogspot.com/
(c) Tomado de http://musicados.blogspot.com/
Visitando el blog de Iñigo Barreiro, me encuentro con estas caricaturas de Faro sobre temas del hogar y la escuela. Me recordó la manera como mis hijos, sobre todo cuando eran más pequeños, se entusiasmaban tanto con el papel de regalo que a veces se olvidaban del mismo regalo que iba dentro. Sin embargo, no es una cuestión de niño. La cultura del envoltorio es tan potente que nos encontramos todo un mundo de consumidores que se dejan llevar por las presentaciones y no tanto por el producto en sí: autos, televisores, alimentos, libros. En muchos casos la caja, la tapa, la marca es lo único que cuenta… Nos encandilamos, como los niños, por lo que brilla, lo que ofrece prestigio, juventud, vida saludable, entendimiento. Puede ser lo mismo con las personas: nos quedamos en su aspecto físico, en sus títulos o cartones académicos, en la elegancia de su traje, en su forma complaciente o persuasiva de conversar o discutir. No creo que se trata de un asunto de fondo y forma. La forma también es parte de la realidad, pero no lo es todo… Y es algo que podemos enseñar a nuestro hijos desde pequeños. Ir más al fondo, no dejarse engatusar, ser críticos, esperar lo mejor. Tal vez así no se queden con el papel del regalo y tiren los verdaderos regalos que la vida nos va ofreciendo a lo largo de los años…

Benedetti: Primavera con esquina rota

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(c) Tomado de http://www.dabero.es
(c) Tomado de http://www.dabero.es

Una de mis obras preferidas de Benedetti es “Primavera con esquina rota”, uno de sus libros sobre el exilio y cómo todo ello afectó la vida de los que se quedaron, los que se fueron, los que fueron encarcelados. En una suerte de juego de espejos en que hablan diversos personajes, “heridos y contusos”, destaca la voz de Beatriz, esta niña de pocos años que tiene al papá preso, y a la madre debatiéndose entre la soledad y los sentimientos encontrados por otro. Y en medio de todo eso, Beatriz no deja de ser una niña curiosa y ocurrente, como todos los niños.
Esta es una de las mejores páginas de ese texto:

POLUCIÓN

“Dijo el tío Rolando que esta ciudad se está poniendo imbancable de tanta polución que tiene. Yo no dije nada para no quedar como burra pero de toda la frase sólo entendí la palabra ciudad. Después fui al diccionario y busqué la palabra imbancable y no está. El domingo, cuando fui a visitar al abuelo le pregunté qué quería decir imbancable y él se ríó y me explicó con buenos modos que quería decir insoportable. Ahí sí comprendí el significado porque Graciela, o sea mi mami, me dice algunas veces, o más bien casi todos los días, por favor Beatriz por favor a veces te pones verdaderamente insoportable. Precisamente ese mismo domingo a la tarde me lo dijo, aunque esta vez repitió tres veces por favor por favor por favor Beatriz a veces te pones verdaderamente insoportable, y yo muy serena, habrás querido decir que estoy imbancable, y a ella le hizo gracia, aunque no demasiada pero me quitó la penitencia y eso fue muy importante. La otra palabra, polución, es bastante más difícil. Esa sí está en el diccionario. Dice, polución: efusión de semen. Qué será efusión y qué será semen. Busqué efusión y dice: derramamiento de un líquido. También me fijé en semen y dice: semilla, simiente, líquido que sirve para la reproducción. O sea que lo que dijo el tío Rolando quiere decir esto: esta ciudad se está poniendo insoportable de tanto derramamiento de semen. Tampoco entendí, así que la primera vez que me encontré con Rosita mi amiga, le dije mi grave problema y todo lo que decía el diccionario. Y ella: tengo la impresión de que semen es una palabra sensual, pero no sé qué quiere decir. Entonces me prometió que lo consultaría con su prima Sandra, porque es mayor y en su escuela dan clase de educación sensual. El jueves vino a verme muy misteriosa, yo la conozco bien cuando tiene un misterio se le arruga la nariz, y como en la casa estaba Graciela, esperó con muchísima paciencia que se fuera a la cocina a preparar las milanesas, para decirme, ya averigüé, semen es una cosa que tienen los hombres grandes, no los niños, y yo, entonces nosotras todavía no tenemos semen, y ella, no seas bruta, ni ahora ni nunca, semen sólo tienen los hombres cuando son viejos como mi padre o tu papi el que está preso, las niñas no tenemos semen ni siquiera cuando seamos abuelas, y yo, qué raro eh, y ella, Sandra dice que todos los niños y las niñas venimos del semen porque este liquido tiene bichitos que se llaman espermatozoides y Sandra estaba contenta porque en la clase había aprendido que espermatozoide se escribe con zeta. Cuando se fue Rosita yo me quedé pensando y me pareció que el tío Rolando quizá había querido decir que la ciudad estaba insoportable de tantos espermatozoides (con zeta) que tenía. Así que fui otra vez a lo del abuelo, porque él siempre me entiende y me ayuda aunque no exageradamente, y cuando le conté lo que había dicho tío Rolando y le pregunté si era cierto que la ciudad estaba poniéndose imbancable porque tenía muchos espermatozoides, al abuelo le vino una risa tan grande que casi se ahoga y tuve que traerle un vaso de agua y se puso bien colorado y a mí me dio miedo de que le diera un patatús y conmigo solita en una situación tan espantosa. Por suerte de a poco se fue calmando y cuando pudo hablar me dijo, entre tos y tos, que lo que tío Rolando había dicho se refería a la contaminación atmosférica. Yo me sentí más bruta todavía, pero enseguida él me explicó que la atmósfera era el aire, y como en esta ciudad hay muchas fábricas y automóviles todo ese humo ensucia el aire o sea la atmósfera y eso es la maldita polución y no el semen que dice el diccionario, y no tendríamos que respirarla pero como si no respiramos igualito nos morimos, no tenemos más remedio que respirar toda esa porquería. Yo le dije al abuelo que ahora sacaba la cuenta que mi papá tenía entonces una ventajita allá donde está preso porque en ese lugar no hay muchas fábricas y tampoco hay muchos automóviles porque los familiares de los presos políticos son pobres y no tienen automóviles. Y el abuelo dijo que sí, que yo tenía mucha razón, y que siempre había que encontrarle el lado bueno a las cosas. Entonces yo le di un beso muy grande y la barba me pinchó más que otras veces y me fui corriendo a buscar a Rosita y como en su casa estaba la mami de ella que se llama Asunción, igualito que la capital de Paraguay, esperamos las dos con mucha paciencia hasta que por fin se fue a regar las plantas y entonces yo muy misteriosa, vas a decirle de mi parte a tu prima Sandra que ella es mucho más burra que vos y que yo, porque ahora sí lo averigüé todo y nosotras no venimos del semen sino de la atmósfera.”

Earth: la película y las preguntas de un niño

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(c) Disney Nature
(c) Disney Nature

El domingo fuimos a ver la película Earth de Disney Nature con toda la familia. Todos quedamos fascinados por la belleza de la fotografía, los paisajes, la música de fondo, las historias. Sin embargo, mi hija quedó conmovida por las escenas del lobo blanco cazando a los caribús así como la de leones atacando a un elefante indefenso en medio de África. Mi hijo decía: “No me gustó la película porque los animales se comen a otros.” Me preguntaba si no era que la televisión, los dibujos animados, los cuentos de niños no les han vendido una visión idílica del mundo animal, de osos panda comiendo su bambú y delfines surcando los mares como Flipper. Sin embargo, nacer y morir es parte de la vida, así como crecer, reproducirse, sobrevivir… Hacía el esfuerzo para explicarles que el equilibrio natural depende de que haya presas y predadores, y que las leyes naturales permiten que sobrevivan los más fuertes y que sin esos mecanismos habría superpoblación de algunas especies y un quiebre en el equilibrio general… Sin resultados!!!

Es magnífico, por tanto, que Disney nos ayude a poner un poco más de realismo en el mundo animal para que mis hijos dejen de creer que todo es como “Magadascar” y c0mprendan un poco mejor lo terrible y maravilloso de este planeta azul en que vivimos…

La niñez es corta y la madurez es para siempre

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(c) Watterson
(c) Watterson

Calvin y Hobbes y el tremendo dilema de la niñez… ¿Cómo hacemos los padres para encontrar ese balance en dejar que nuestros hijos vivan su niñez con gozo y alegría y al mismo tiempo vayan aprendiendo la importancia de cumplir sus tareas y obligaciones? No lo hicieron bien con nosotros nuestros propios padres!!! ¿Cómo saberlo nosotros, entonces? ¿Cómo enseñarles a ser felices si nosotros no tenemos la lección bien aprendida? Carpe diem, carpe diem!!!!

Que el juego no termine

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josejuegoJosé Manuel se enoja porque, en sus clases de música de estas vacaciones, no puede llevar sus juguetes. Mi esposa le explica pacientemente: “Jose… no puedes llevar tus juguetes porque allí hay otras cosas interesantes que hacer”. Luego, Jose repregunta: “Y ahora que vaya al colegio, ¿no podré llevar mis juguetes tampoco?” “No, Jose… tal vez un día u otro, pero no siempre. En el colegio vas a tener muchos amigos, va a aprender cosas nuevas y te vas a divertir…” Su rostro muestra decepción, no está muy convencido. A sus cuatro años intuye que entrar al colegio significa también entrar a un mundo de reglas, de turnos, de obligaciones señaladas por los adultos. Los juegos son su manera de entender la vida. Ama jugar y no quiere que lo priven de aquello que le da placer y sentido. Pero aquello es parte de crecer. Aunque no debería olvidarse de jugar porque sin juego no hay futuro… Qué deliciosa esa edad!!

Papás al 60 u 80%: uno se las arregla

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SpeedyK
Tomado de Flickr: SpeedyK

El último post de Roberto Lerner habla sobre como las hembras y machos de varias especies se organizan para cuidar y alimentar a las crias. “Machos pero tiernos” señala que en el 90% de las especies de aves son los machos los que se encargan exclusivamente de atender a los hijos.

Más allá de las curiosidades zoológicas, que según  Lerner tienen un origen antiguo, en los dinosaurios, lo cierto es que los avatares de la vida contemporánea, sobre todo en familias de clase media como la de muchos que somos profesionales, supone ciertos arreglos que suponen tareas compartidas, y no pocas veces, mayor dedicación de parte de los papás. En nuestro caso, que hemos renunciado al modelo “que-lo atienda-la-empleada” y buscamos dedicar el mayor tiempo posible y con la mayor calidad no deja a veces de haber contradicciones con la educación que hemos recibido o lo que muchos esperan.

Mi esposa tiene, sobre todo en el último año, un horario laboral muy demandante. Esto significa que llego más temprano a la casa, los ayudo con las tareas, los hago comer y dormir. Me encargo también de coordinar las visitas a las amigas o las actividades del colegio. Pero no falta la mamá que cuando llama para saber si mi hija puede ir a la casa de la amiga pregunta únicamente “¿Puedo hablar con la mamá de…?” y yo tengo que explicarle que yo veo lo de las salidas de mis hijas. Es la fuerza de la costumbre pero también el prejuicio de que los hombres no estamos para eso, o no somos capaces o no nos interesa. Algunos me felicitan por esto, pero digo que si mi esposa lo hiciera nadie le felicitaría por considerarlo “normal”. ¿Qué es normal entonces?  Es como aquello que criticaba mucho cuando mis hijos eran más chicos: que no hubiera un cambiador de pañales en el baño de hombres porque se considera que esto es algo que hacen las madres. En fin, parece que ahora hay un poco más de conciencia y ya se encuentran en algunos sitios. Papás y mamás tenemos maneras distintas de relacionarnos con los hijos y lo importante es encontrar la manera de hacerlo, de comunicarnos, de crear esos rituales y complicidades que nos hacen ser lo que somos, parte de una historia y una familia.

En fin, encargarse de los hijos no es una tarea sencilla. Esos “locos bajitos” como decía Serrat a veces nos sacan de nuestras casillas, pero están allí también para sorprendernos y alegrarnos con sus ocurrencias, con sus frases geniales, con sus travesuras y las verdades que sólo pueden salir de la boca de un niño. Es mejor cuando la tarea de criar los hijos es compartida, es decir que nos podamos repartir tareas y responsabilidades en un 50%-50%. Sin embargo, la vida no es justa ni puede ser siemple planificada. Por eso, cuando nos toca asumir el 60% u 80% lo hacemos de la mejor manera posible, a nuestro estilo, poniendo lo mejor de nosotros y esperando no meter la pata, aunque lo hagamos de vez en cuando. Uno se las arregla… y eso ya lo sabían los dinosaurios…