mujeres

Adélia Prado

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Minha tristeza não tem pedigree,
Já a minha vontade de alegria,
sua raiz vai ao meu mil avô.
Vai ser coxo na vida é maldição pra homem.
Mulher é desdobrável. Eu sou.

(Com Licenca Poetica. De Bagagem, 1976)

 

 

adelia_pradocpMi amigo José Francisco Navarro me invitó a la presentación, en la Feria del Libro de Lima, de la segunda edición en castellano del poemario “Bagajes”, de la escritora brasileña Adélia Prado. Un evento sencillo y significativo en que se rindió homenaje a esta mujer de Divinópolis (Minas Gerais) que ha integrado la poesía y la vida cotidiana, lo sagrado y lo profano, el cuerpo y la espiritualidad.

Dos cosas en particular me gustaron de la presentación. Esta idea de “bagaje”, el título del poemario. Bagaje es lo que llevamos en un viaje, lo importante, lo imprescindible. La poesía nos libera, según Adela, nos permite rencontrarnos con lo realmente esencial, con el sentido de nuestra humanidad. En medio de este mundo contemporáneo, consumista, cínico y la modernidad “líquida” de la que habla Zygmunt Bauman, se requiere volver a lo esencial, a la comunión, a los afectos. Y esto es algo que se logra con claridad en la poesía de Adélia.

El otro asunto interesante de la presentación es esto que dijo José Francisco (Pancho) que “traducir es aprender a hablar”. Tarea ardua, complicada pero a la vez esperanzadora. Muchos se han fijado en el sentido negativo de la traducción (Traduttore traditore, el traductor es un traidor), pero pocos en esta tarea emblemática de descubrir y recrear desde la sensibilidad para que el texto original brille con otra luz en el nuevo texto.

Aquí algunas referencias y textos de Adélia Prado que se encuentran en Internet: el blog Ventana Lateral, Noctambulario y Camino de Poesía.

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“Ahora creo que nada ni nadie me puede desalentar”

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(c) Tomado de El Comercio
(c) Tomado de El Comercio

El diario Perú 21 y el diario El Comercio reportan sobre este caso inspirador: Vilma Palma, una mujer de 39 años con discapacidad motora en el lado derecho y dificultad para hablar ganó la demanda que hizo a un Instituto Superior Tecnológico donde fue discriminada. Ella terminó sus estudios pero cuando consiguió ser asistente de prácticas en el laboratorio en la rama de ciencias alimentarias, un grupo de profesores la rechazó. “Ellos argumentaban que yo no podía estar en el puesto porque era discapacitada. Incluso dijeron que suspenderían las prácticas hasta que se nombrara una persona adecuada.”

Además de ello, Vilma Palma tuvo que enfrentar actitudes paternalistas o condescendientes, que son también una forma velada de discriminación. “Ellos han sido muy crueles y cínicos: uno aducía que sólo me querían proteger.” Otra de las cosas que ellas denuncia es el rechazo y la crueldad: “Me hacían sentar en un rincón y no me encargaban nada. Ni siquiera me hablaban.” No es posible tolerar este tipo de actitudes, sobre todo en instituciones educativas. ¿Qué tipo de formación se puede dar si no se respeta a las personas? ¿Qué sentido tiene enseñar estas cosas si no se reconoce la diversidad y no se ofrecen las mismas oportunidades a todos?

La Corte Superior de Lima Norte dictaminó una pena de tres años de cárcel para los cuatro profesores, un año de inhabilitación profesional y diez mil soles de reparación civil. Probablemente sólo compensa en parte lo que esta mujer ha sufrido, pero abre camino para no tolerar la discriminación de ninguna manera y mostrar que hay consecuencias por ello

Ha muerto Tránsito Amaguaña

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(c) Tomado de http://www.eluniverso.com
(c) Tomado de http://www.eluniverso.com

“Yo he viajado y he caminado por todos los lugares, pero nunca he negociado con la sangre de mis hermanos” (Tránsito Amaguaña)

 

Estando en Ecuador, me enteré de la muerte de Tránsito Amaguaña. A los 99 años, esta líder indígena Kayambi fue una de las impulsoras de las escuelas campesinas en las que, porprimera vez, se enseñaba a los indígenas en kichwa, el quechua que se habal en Ecuador.

Hace más de cinco años que no caminaba y estaba psotrada en su cama. Nació en 1909 en la hacienda de Pesillo (Cayambe). Sus padres servían como hasipungos (sirvientes en la casa de los hacendados) y desde temprana edad conoció el maltrato, que la impulsó a enfrentarse y luchar por los derechos de los indígenas… A los 14 años la obligaron a casarse con un hombre mayor, del que finalmente se separó. En la primera mitad del siglo pasado, en las haciendas, no se permitía que los indígenas estudiaran. Tenían que hacerlo a escondidas, haciendo reuniones en distintas casas con el fin de no ser sorprendidos. Ella nunca se consideró comunista, pero así fue etiquetada varias veces y fue encarcelada acusada de recibir dinero y armas rusas para armar una revolución en el país.

Mirándola antes de morir, uno no podría imagir la magnitud y el coraje de esta mujer. Sin embargo, allí chiquita, “perdida enter las cobijas y ajena a los visitantes” no nos podríamos haber imaginado que ella dirigió 26 movilizaciones a Quito por la reivindicación de los derechos de los indígenas ecuatorianos y una de la mayores líderes indígenas del continente…

Feminicidios no llegan a la portada de los diarios

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(c) Tomada de http://meditacionesenelmarrojo.blogspot.com
(c) Tomada de http://meditacionesenelmarrojo.blogspot.com

El pasado sábado 9 de mayo apareció una breve nota en Perú 21 señalando que “un promedio de 19 mujeres son asesinadas al mes por sus cónyuges en el país, informó ayer el Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social.” Una nota de 8 x 5 cm en páginas interiores que no pudo competir con las noticias sensacionales del Padre Alberto en  Miami, el taxista del desentornilaldos o las peleas entre las barras bravas por una banderola… Me imagino, además, que las 19 mujeres son sólo la punta del iceberg de una realidad compleja y dolorosa, en la que muchas mujeres siguen siendo maltratadas por sus parejas, muchas veces sin que haya un  control social de esto basado en la idea errónea de que “no hay que meterse en asuntos privados”. A las 19 mujeres muertas hay que añadir las cientos o miles que son golpeadas, muchas de las cuales no llegan incluso a denunciar porque no hay garantías suficientes ni cambios estructurales que las animen a buscar protección que sea realmente efectiva, mucho más porque muchas veces están los hijos de por medio. Es una lástima que los medios banalicen el dolor humano, pero es mucho más terrible que hayan banalizado esta realidad terrible. No queremos portadas sangrientas, pero alguien debería escandalizarse por 19 mujeres que mueren al día por mano de sus parejas, 133 a la semana, 570 al mes y casi 7,000 al año. Un asunto, pues, que no es privado en ningñun sentido y que debería ser objeto de políticas públicas efectivas…

Madre, ¿hay una sola?

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(c) Quino
(c) Quino

Saludos, mamás, abuelas, tías-que-hacen-de-mamás, esposas-mamás, etc., etc.

No me gusta mucho dar saludos por el Día de la Madre porque, en fin, siempre tiene algo de eso que se dice bien en inglés “patronazing” (¿condescendencia?, nunca sé cómo traducirlo). Pero, en fin, creo que puede ser ocasión para celebrar aquello que ustedes, mujeres, tienen más aprendido que nosotros: el cuidado de los otros, la atención de los más pequeños, los más débiles, los que comienzan la vida y los que la van terminando. Sin ese sentido de “cuidado” nuestras sociedades no podrían sostenerse, avanzar, desarrollarse. Y en una época como ésta en que parece privilegiarse la competitividad, la eficiencia a toda costa, el individualismo, los liderazgos agresivos, no es malo recordar que todos comenzamos conectados a los otros, mejor dicho a otra, por un cordón umbilical y que nuestro destino como seres humanos no está desligado de la suerte de los demás. Tal vez si no hubiésemos dejado de escuchar los latidos de este gran corazón al que estamos unidos (por algo, con sabiduría nuestros antiguos peruanos la llamaba, como hasta hoy, la “pacha mama”) no estaríamos lamentando hoy cosas como el calentamiento global, o la deforestación o la desnutrición crónica.

Mafalda tiene razón… Tenemos muchas mamás y detrás de muchos de los roles que cada una de ustedes juega, esperamos que siga latiendo fuerte, esa corriente que nos conecta al mundo y a los demás.

Hay muchas cosas que se han escrito sobre la maternidad pero nada me gusta tanto como el libro “Paula” de Isabel Allende, esta larga carta o testamento a su hija enferma. Este es uno de los pasajes más extraordinarios que comparto con ustedes en esta ocasión…

 “Los hijos condicionaron mi existencia, desde que nacieron no he vuelto a pensar en términos individuales, soy parte de un trío inseparable. En una oportunidad, hace varios años, quise darle prioridad a un amante, pero no me resultó y al final renuncié a él para volver a mi familia. Éste es un tema que debemos hablar más adelante, Paula, ya está bueno de mantenerlo en silencio. Nunca se me ocurrió que la maternidad fuera optativa, la consideraba inevitable, como las estaciones. Supe de mis embarazos antes que fueran confirmados por la ciencia, apareciste en un sueño, tal como después se me reveló tu hermano Nicolás. No he perdido esa habilidad y ahora puedo adivinar los hijos de mi nuera, soñé a mi nieto Alejandro antes que sus padres sospecharan que lo habían engendrado y sé que la criatura que nacerá en primavera será una niña y se llamará Andrea, pero Nicolás y Celia todavía no me creen y están planeando un ecosonograma y haciendo listas de nombres. En el primer sueño tenías dos años y te llamabas Paula, eras una chiquilla delgada, de pelo oscuro, grandes ojos negros y una mirada lánguida, como la de los mártires en los vitrales medievales de algunas iglesias. Vestías un abrigo y un sombrero a cuadros, parecidos al clásico atuendo de Sherlock Holmes. En los meses siguientes engordé tanto, que una mañana me agaché a ponerme los zapatos y me fui de cabeza con los pies en el aire, la sandía en la barriga había rodado hacia mi garganta desviando el centro de gravedad que nunca más regresó a su posición original porque todavía ando a tropezones en el mundo. Ese tiempo que estuviste dentro de mí fue de felicidad perfecta, no he vuelto a sentirme tan bien acompañada…”

 Brindo por ustedes, salud!!!

Vivir con serenidad y pensar con el hemisferio izquierdo

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Me han estremecido un montón de mujeres
Mujeres de fuego, mujeres de nieve…
Me estremecieron mujeres
Que la historia anotó entre laureles…
Y otras desconocidas, gigantes
Que no hay libro que las aguante..
.
(Silvio Rodriguez, “Mujeres”, 1975)

(c) Tomado de http://www.elpais.com/
(c) Tomado de http://www.elpais.com/

El blog de Angeles Mastretta llamó mi atención sobre la entrevista que le hizo el diario El País a Rita Levi-Montalcini, que ha cumplido 100 años el 22 de abril pasado. Esta mujer recibió un Nóbel en Medicina, y fue Senadora de la República Italiana y una feminista convencida. Aquí algunos extractos de la entrevista que le hiciera el periodista Miguel Mora.

– “¿Cómo es la vida a los cien años?”
– “Estupenda. Sólo oigo con audífono y veo poco, pero el cerebro sigue funcionando. Mejor que nunca. Acumulas experiencias y aprendes a descartar lo que no sirve… ( )

– “Su tesis demostró que, de los dos hemisferios del cerebro, uno está menos desarrollado que el otro.”
– “Sí, el cerebro límbico, el hemisferio derecho, no ha tenido un desarrollo somático ni funcional. Y, desgraciadamente, todavía hoy predomina sobre el otro. Todo lo que pasa en las grandes tragedias se debe al hecho de que este cerebro arcaico domina al de la verdadera razón. Por eso debemos estar alerta… ( )

– “En cien años usted ha conocido esos totalitarismos [Hitler, Mussolini]. ¿Cómo se puede evitar que vuelvan?”
– “Hay que comenzar en la infancia, con la educación. El comportamiento humano no es genético sino epigenético, el niño de dos o tres años asume el ambiente en el que vive, y también el odio por el diferente y todas esas cosas atroces que han pasado y que pasan todavía… ( )

– “¿Hará fiesta de cumpleaños?”
– “No, me gustaría ser olvidada, ésa es mi esperanza. No hay culpa ni mérito en cumplir 100 años. Puedo decir que la vista y el oído han caído, pero el cerebro no. Tengo una capacidad mental quizá superior a la de los 20 años. No ha decaído la capacidad de pensar ni de vivir…”

– Díganos el secreto.
– La única forma es seguir pensando, desinteresarse de uno mismo y ser indiferente a la muerte, porque la muerte no nos golpea a nosotros sino a nuestro cuerpo, y los mensajes que uno deja persisten. Cuando muera, solo morirá mi pequeñísimo cuerpo.

– “¿Está preparada?”
– “No hace falta. Morir es lógico.”

– “¿Cuánto desearía vivir?”
– “El tiempo que funcione el cerebro. Cuando por factores químicos pierda la capacidad de pensar, dejaré dicho en mi testamento biológico que quiero ser ayudada a dejar mi vida con dignidad. Puede pasar mañana o pasado mañana. Eso no es importante. Lo importante es vivir con serenidad, y pensar siempre con el hemisferio izquierdo, no con el derecho… ( )

Mi madre siempre dice que no le gustaría llegar a ser muy vieja, pero esto es algo que no podemos decidir…Ojalá poder envejecer con la misma lucidez y compromiso de esta mujer. No creo que podemos ser indiferentes a la muerte y a la decadencia, pero sí podemos decidir, desde ahora, por vivir con serenidad y aprovechar lo que la vida nos va dando. No espero llegar a los 100 años pero espero envejecer, si es el caso, con sabiduría, con la mente y el corazón despierto, y auque haya que usar audífono, o bastón o anteojos, sin embargo podamos seguir viendo, escuchando y caminando a nuestro paso, con el espíritu vivo…