Benedetti

Up: una vida juntos, una aventura de altura

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(c) Disney. Pixar
(c) Disney. Pixar

Hoy fui a ver con mis hijos la última película de Disney “Una aventura de altura” (“Up, en inglés). Como siempre una experiencia divertida que, admite, sin embargo, más allá de una lectura. ¿Es tarde para volver a los sueños de la infancia? Carl le hizo una promesa “de corazón” a Ellie, cuando era niño, de llevarla a Sudamérica, a las Cataratas del Paraíso. Luego crecen, se casan y – como en muchos casos – los problemas, y las exigencias cotidianas hacen que los sueños y las promesas tengan que postponerse. Finalmente, muerta Ellis, Carl decide partir y luego de una serie de aventuras vuelve a encontrarse con el album que Ellis guardaba sobre el viaje soñado para darse cuenta que, en la páginas en que ella reservaba para las aventuras que iban a tener juntos en aquellas tierras soñadas de Sudamérica ella había colocado fotos de su vida cotidiana a lo largo de los años. Amarte y compartir la vida fue suficiente.  ¿No es vivir la vida juntos una aventura en sí? No llegamos a conocer nunca a una persona, siempre puede sorprendernos. “La vida, esa paradoja” decía Benedetti… No sabemos que nos depara, qué sueños tienen que ser reelaborados. Pero sólo tenemos una vida, y necesitamos volver a nuestras esperanzas primordiales, si no, ¿cómo sobrellevar la congoja, la cotidianidad? Esta película, entre toda la parafernalia propia para chicos, muestra eso como una gran verdad…

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Defendamos la alegría

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(c) Bill Watterson
(c) Bill Watterson

Defendamos la alegría!!! Dejemos a los niños ser niños y dejemos que el niño que sigue viviendo en nosotros, los adultos, no pierda la imaginación, el sabor de las cosas simples y hermosas de la vida, el gusto por jugar, la ilusión y la capacidad de la transgresión….

Benedetti se fue para dejarnos todo

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BenedettiHa muerto el maestro, el poeta de la alegría, de los Inventarios, de la primavera con esquina rota. El diario El País, como tantos otros harán en estos días, le hace un pequeño homenaje: “Era un hombre insobornable, el más comprometido de su tiempo. Su muerte deja en silencio mustio su época, su ejemplo y la raíz de sus versos. Pero los muchos que le cantan no lo dejarán, como él decía del verdadero amor, en lo oscuro.”

Angeles Mastretta, cuyo blog siempre sigo, cuenta igualmente cómo lo conoció, cómo fue que terminó comentando su libro “Mal de amores” en Madrid. “Quedamos de vernos, pronto, en Montevideo. ¿Cuando es pronto? A mí se me hace tarde siempre, dejé pasar doce años. Ahora, tendré que ir, a ver si me lo encuentro y caminamos, en la calle, codo a codo…”

No, yo nunca tuve el honor de conocerlo personalmente, ni entrevistarlo, ni seguir ninguna de sus clases y conferencias. Pero, como a muchos, su poesía y su narrativa están tejidas con mi memoria, con mis andares. “Primavera con esquina rota” me conmovió con el retrato del exilio, el amor y el desamor de los heridos y contusos de la dictadura, aunque con esa nota de inocencia y lucidez que es Beatriz, la gurisa… “La tregua” es otra de sus obras maestras, de un amor que inunda la vida gris de un hombre resignado a la soledad, pero que no dura, que fue sólo una flor en el desierto. He leido cada uno de los poemas de amor de los Inventarios y “El Amor, las Mujeres y la Vida”, así como “Andamios”. En todos ellos he encontrado siempre esperanza, luz, piedritas en la ventana que de vez en cuando lanza la alegría. Por todo ello, y porque sé que vives y seguirás viviendo en tu poesía… salud, Mario, “hasta que lloremos de tanto volver” como decía Vallejo…

Benedetti: Primavera con esquina rota

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(c) Tomado de http://www.dabero.es
(c) Tomado de http://www.dabero.es

Una de mis obras preferidas de Benedetti es “Primavera con esquina rota”, uno de sus libros sobre el exilio y cómo todo ello afectó la vida de los que se quedaron, los que se fueron, los que fueron encarcelados. En una suerte de juego de espejos en que hablan diversos personajes, “heridos y contusos”, destaca la voz de Beatriz, esta niña de pocos años que tiene al papá preso, y a la madre debatiéndose entre la soledad y los sentimientos encontrados por otro. Y en medio de todo eso, Beatriz no deja de ser una niña curiosa y ocurrente, como todos los niños.
Esta es una de las mejores páginas de ese texto:

POLUCIÓN

“Dijo el tío Rolando que esta ciudad se está poniendo imbancable de tanta polución que tiene. Yo no dije nada para no quedar como burra pero de toda la frase sólo entendí la palabra ciudad. Después fui al diccionario y busqué la palabra imbancable y no está. El domingo, cuando fui a visitar al abuelo le pregunté qué quería decir imbancable y él se ríó y me explicó con buenos modos que quería decir insoportable. Ahí sí comprendí el significado porque Graciela, o sea mi mami, me dice algunas veces, o más bien casi todos los días, por favor Beatriz por favor a veces te pones verdaderamente insoportable. Precisamente ese mismo domingo a la tarde me lo dijo, aunque esta vez repitió tres veces por favor por favor por favor Beatriz a veces te pones verdaderamente insoportable, y yo muy serena, habrás querido decir que estoy imbancable, y a ella le hizo gracia, aunque no demasiada pero me quitó la penitencia y eso fue muy importante. La otra palabra, polución, es bastante más difícil. Esa sí está en el diccionario. Dice, polución: efusión de semen. Qué será efusión y qué será semen. Busqué efusión y dice: derramamiento de un líquido. También me fijé en semen y dice: semilla, simiente, líquido que sirve para la reproducción. O sea que lo que dijo el tío Rolando quiere decir esto: esta ciudad se está poniendo insoportable de tanto derramamiento de semen. Tampoco entendí, así que la primera vez que me encontré con Rosita mi amiga, le dije mi grave problema y todo lo que decía el diccionario. Y ella: tengo la impresión de que semen es una palabra sensual, pero no sé qué quiere decir. Entonces me prometió que lo consultaría con su prima Sandra, porque es mayor y en su escuela dan clase de educación sensual. El jueves vino a verme muy misteriosa, yo la conozco bien cuando tiene un misterio se le arruga la nariz, y como en la casa estaba Graciela, esperó con muchísima paciencia que se fuera a la cocina a preparar las milanesas, para decirme, ya averigüé, semen es una cosa que tienen los hombres grandes, no los niños, y yo, entonces nosotras todavía no tenemos semen, y ella, no seas bruta, ni ahora ni nunca, semen sólo tienen los hombres cuando son viejos como mi padre o tu papi el que está preso, las niñas no tenemos semen ni siquiera cuando seamos abuelas, y yo, qué raro eh, y ella, Sandra dice que todos los niños y las niñas venimos del semen porque este liquido tiene bichitos que se llaman espermatozoides y Sandra estaba contenta porque en la clase había aprendido que espermatozoide se escribe con zeta. Cuando se fue Rosita yo me quedé pensando y me pareció que el tío Rolando quizá había querido decir que la ciudad estaba insoportable de tantos espermatozoides (con zeta) que tenía. Así que fui otra vez a lo del abuelo, porque él siempre me entiende y me ayuda aunque no exageradamente, y cuando le conté lo que había dicho tío Rolando y le pregunté si era cierto que la ciudad estaba poniéndose imbancable porque tenía muchos espermatozoides, al abuelo le vino una risa tan grande que casi se ahoga y tuve que traerle un vaso de agua y se puso bien colorado y a mí me dio miedo de que le diera un patatús y conmigo solita en una situación tan espantosa. Por suerte de a poco se fue calmando y cuando pudo hablar me dijo, entre tos y tos, que lo que tío Rolando había dicho se refería a la contaminación atmosférica. Yo me sentí más bruta todavía, pero enseguida él me explicó que la atmósfera era el aire, y como en esta ciudad hay muchas fábricas y automóviles todo ese humo ensucia el aire o sea la atmósfera y eso es la maldita polución y no el semen que dice el diccionario, y no tendríamos que respirarla pero como si no respiramos igualito nos morimos, no tenemos más remedio que respirar toda esa porquería. Yo le dije al abuelo que ahora sacaba la cuenta que mi papá tenía entonces una ventajita allá donde está preso porque en ese lugar no hay muchas fábricas y tampoco hay muchos automóviles porque los familiares de los presos políticos son pobres y no tienen automóviles. Y el abuelo dijo que sí, que yo tenía mucha razón, y que siempre había que encontrarle el lado bueno a las cosas. Entonces yo le di un beso muy grande y la barba me pinchó más que otras veces y me fui corriendo a buscar a Rosita y como en su casa estaba la mami de ella que se llama Asunción, igualito que la capital de Paraguay, esperamos las dos con mucha paciencia hasta que por fin se fue a regar las plantas y entonces yo muy misteriosa, vas a decirle de mi parte a tu prima Sandra que ella es mucho más burra que vos y que yo, porque ahora sí lo averigüé todo y nosotras no venimos del semen sino de la atmósfera.”