Reconociendo la propia fragilidad

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lighthospitalHace tres días estaba en una conferencia en Cajamarca, de lo más bien. Volví a Lima y me encontré con que tenía que  internarme. Nada como estar en la clínica y ser operado para reconocer la fragilidad de nuestra condición humana… mientras me llevaban en la camilla a la sala de operaciones, veía las lámparas del pasillo pasando sobre mí y pensaba en lo afortunado de poder tener alguien que cuidara mi salud. Felizmente, fue una operación sencilla y estoy de vuelta en casa, recuperándome unos días, rodeado por el cariño de todos los que quiero. Pero me hace pensar cuánto dependemos unos de otros, y lo sencillo y complicado de los mecanismos institucionales que se requieren para recuperar (y mantener) la salud. Un clínica es una maquinaria en la que deben participar muchos (médicos, enfermeras, auxiliares, administrativos,  personal de limpieza, guardias de seguridad, técnicos de laboratorio, etc.) para que incluso las cosas más sencillas salgan bien. Cada uno cumpliendo su rol, desde el más complicado hasta el más sencillo, pero todos igualmente importantes, para poder atenderme… Me ayudó a pensar que lo que hago, de alguna forma también ayuda a que muchos niños y niñas tengan uan mejor educación aunque no sea muy claras las conexiones directas que lo hacen posible…

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