Mes: marzo 2009

Quitapesares

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Angeles Mastretta, que es una de las escritoras que sigo en su blog, Puerto Libre, publicó la semana pasada un texto muy lindo sobre los Quitapesares. “Hay en México unos muñecos tejidos sobre el cuerpo de un alfiler, que se llaman quitapesares. Quienes los tejen y los idearon creen que si al irse a dormir ponen bajo su almohada uno de estos muñecos, durante la noche él se hará cargo de llevarse las penas a otra parte, para dejar en libertad el corazón de quien las padece…” Al final, ella hace uan lista, no de muñecos, sino de hechos, signos y detalles que le permiten seguir adelanet con la certeza de que la vida es buena, es vivible y que vale la pena seguir adelante…

(c) Tomado de http://www.nostalgia80.com
(c) Tomado de http://www.nostalgia80.com

Tal como señala Mastretta, todos tenemos este tipo de amuletos. Tal vez ya no seamos los niños que tienen que tener una mantita para dormir en la noche, o el peluche querido que está tan viejo que la madre quiere tirar o lavar, pero que nos da seguridad, pero como adultos nos inventamos una serie de cosas que nos dan tranquilidad, que nos apaciguan en medio de la turbulencia y el estrés de la vida moderna: a veces son nuestros juguetes electrónicos, o el celular que llevamos a todas partes como un fetiche, el Internet (con el que nos sentimos “conectados” a “todos” y a “todo”), nuestras llaves, algún santito, estampa o crucecita religiosa (recuerdo el escapulario de la Virgen del Carmen que mi madre me colgaba cuando era niño), etc., etc. Todos pueden actuar como quitapesares, en un momento u otro. Pero, al final, los pesares son algo de dentro y sólo dentro se resuelven ellos. Por eso, como Mastretta, sugiero que cada uno piense y tome nota de aquellos elementos interiores que son los que nos devuelven la confianza en los momentos de incertidumbre, que son sobre todo certezas bien enraizadas que son las que nos llevan al optimismo y a la calma. He aquí una lista muy personal de hechos y recuerdos a los que regreso y que me iluminan en los momentos duros:  1) los ojos de mis hijos, mirándome con esa hondura que sólo los niños pueden tener; 2) el sol de mi infancia, que me ilumina en los días grises; 3) las canciones de mi madre, cantando en la cocina  cuando preparaba la comida; 4) los jazmines en la calle, cualquier mañana fría; 5) un abrazo de mi amada, en la noche; 6) el Dios del perdón y la ternura que me enseñaron los jesuitas; 7) un mensaje de Pipo o de alguno de los amigos de antes… En fin, podría seguir… Con esto es suficiente para mí…

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Twitter y cosas de chicos

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(c) Tomado de http://www.foxtrot.com
(c) Tomado de http://www.foxtrot.com

El blog de Rosa Bernal llama nuestra atención sobre esta tira cómica y una de las muchas aplicaciones de la Web 2.0: Twitter, que nos permite ir compartiendo con nuestra red lo que estamos haciendo en un momento preciso. Los chicos y adolescentes son los que más los usan. Tal vez los padres tenemos la ilusión de que algo así nos podría permitir saber qué están haciendo nuestros hijos en todo momento. Pero no es más que una ilusión, como aquella de creer que por tener celular uno es ubicable en cualquier sistio, en cualquier momento. Tanto ellos como nosotros aprendemos a darle vuelta a la tecnología y no hay tecnología que valga si no construimos relaciones de confianza entre nosotros…

Otra sobre mapas

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“Nos hemos pasado la vida haciendo mapas, apunta Simón, y todavía no sé para qué sirven. A veces me pregunto si son tal sólo metáforas del mundo. ¿A vos qué te parece? No son metáforas, sino metamorfosis, como las palabras y como las sombras que proyectamos. Basta que un mapa dibuje la realidad para que la realidad no sea igual…” (Tomás Eloy Martinez “Purgatorio”)


Me he estado preguntado si mi afición por los mapas tiene que ver también con esta necesidad mía de estar siempre ubicado, de saber a qué atenerme y no perder el control. No llego a los extremos de un amigo mío que desperataba a media noche durante los viajes, en una cama extraña, preguntando donde quedaba el norte porque sin eso se sentía completamente impotente. En 1998, estando en Piura durante el fenómeno de el Niño y estando la ciudad parcialmente inundada y el tránsito recortado por muchas calles, iba al centro en mototaxi por dos o tres rutas (las únicas posibles) y que me dejaban en tres sitios distintos. Sólo cuando llegue a armar en mi mente los tres fragmentos de realidad que tenía y los uní uno al otro tuve una visión más completa de la ciudad en crisis y me sentí más seguro: el mapa se había reconstituido en mi cabeza…

(c) Tomado de http://www.kitezh.com
(c) Tomado de http://www.kitezh.com

Como dice Tomas Eloy Martinez, los mapas no son sólo metáforas sino que cambian la realidad. Cambian, al menos, la realidad tal como la concebimos, como la proyectamos, como la imaginamos…  Los mapas que creamos reflejan nuestras propias necesidades, inquietudes, prejuicios. No en vanos los mapas antiguos tenían dragones y monstruos mitológicos en los bordes. Hoy no tenemos esto pero las ideologías, las nostalgias o los sinsentidos se siquen reflejando en los mapas, más sofisticados pero no menos cargados de nuestra humanidad, nuestros temores y aspiraciones. Existen mapas sofisticados sobre el mundo y sus fronteras, pero ¿existe algún mapa sobre el sufrimiento humano? ¿Existe algún mapa que muestre las escuelas con necesidades insatisfechas?  ¿Existe algún mapa sobre los héroes anónimos, cotidianos?  Si bien es cierto zarpar hacia la aventura, olvidar los mapas conocidos que nos marcan y remarcan lo obvio y caminar por senderos distintos, necesitamos ir creando nuevos mapas que nos ayuden a cambiar la forma de ver la realidad, a escribir una historia distinta de la oficial…

Música para las ballenas

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(c) Tomado de http://www.greenmuseum.org
(c) Tomado de http://www.greenmuseum.org

En el suplemento dominical de El Comercio de hoy salió una nota muy interesante sobre David Rothemberg, un filósofo y profesor del Instituto Tecnológico de Nueva Jersey, que es músico aficionado al jazz y que sostiene que las ballenas jorobadas macho son capaces de interactuar con un músico y son capaces de cantar “algunas de las más hermosas melodías del mundo animal…” Y he aquí lo más sorprendente que afirma Rothemberg: “”Existe un ritmo compartido por todos los seres de la tierra,quizá un proceso evolutivo de los principios universales de la creación.”

Rothemberg es autor de un libro llamado “Thousand Mile Song“. Una muestra del canto de las ballenas, acompañada con clarinete por Rothemberg puede ser escuchada aquí. Hay también un video en Youtube the Rothemberg tocando con las ballenas. Rothember tiene también un libro en que explica por qué los pájaros cantan…

Todo este tema me resulta fascinante. Tal vez se pues avanzar en algo que es uno de los sueños del ser humano: comunicarse con los animales. Mis hijos ha estado fascinados con una propaganda muy sencilla que ha aparecido en TV en las últimas semanas: un padre con sus hijos que, usando cosas de la casa, construye una máquina para comunicarse con sus mascotas. Probablemente Rothemberg nos ha ayudado a avanzar en dicho camino.

Pasión por los mapas

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(c) Tomado de Wikipedia Commons
(c) Tomado de Wikipedia Commons

Siempre me han fascinado los mapas. Desde que era niño buscaba los libros, enciclopedias para ver mapas de los países, de los continentes. Me han fascinado siempre los mapas antiguos, aquellos de fronteras que ya no existen. También dibujaba mapas y me inventaba países y fronteras. A lso diez años dibujaba con tiza un mapa de Europa en el patio de mi casa y, con porotos y lentejas, me imaginaba los ejércitos enfrentados por la Guerra Fría. O si no, con un avión imaginario hecho con un viejo coche de niño y un par de pizarras viejas como alas vagaba por el patio con un libro de mapas de los años 30 que encontré en la biblioteca de mi abuelo, visitando en mi imaginación sitios desconocidos de Asia o Africa colonial.

He estado pensando que este gusto por los mapas ha tenido que ver también con mi gusto con la historia, la historia de la humanidad así como con la historia particular, más cercana, la de mi propia familia. Los mapas no son sólo instrumentos para la orientación, para la navegación. Son una forma de dar cuenta del mundo en que vivimos, de la manera como entendemos el espacio y la convivencia. Los mapas tienen su belleza y nos abren a este mundo ancho y diverso. Siempre he imaginado la pasión y emoción de los primeros cartógrafos, mapeado los “nuevos” mundos, desconocidos hasta entonces en base a los relatos de los exploradores…

He encontrado otros con la misma pasión por los mapas: Explorando Mundos, Pablo Cingolani, o De Cangrejos y Ermitaños.

Reconociendo la propia fragilidad

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lighthospitalHace tres días estaba en una conferencia en Cajamarca, de lo más bien. Volví a Lima y me encontré con que tenía que  internarme. Nada como estar en la clínica y ser operado para reconocer la fragilidad de nuestra condición humana… mientras me llevaban en la camilla a la sala de operaciones, veía las lámparas del pasillo pasando sobre mí y pensaba en lo afortunado de poder tener alguien que cuidara mi salud. Felizmente, fue una operación sencilla y estoy de vuelta en casa, recuperándome unos días, rodeado por el cariño de todos los que quiero. Pero me hace pensar cuánto dependemos unos de otros, y lo sencillo y complicado de los mecanismos institucionales que se requieren para recuperar (y mantener) la salud. Un clínica es una maquinaria en la que deben participar muchos (médicos, enfermeras, auxiliares, administrativos,  personal de limpieza, guardias de seguridad, técnicos de laboratorio, etc.) para que incluso las cosas más sencillas salgan bien. Cada uno cumpliendo su rol, desde el más complicado hasta el más sencillo, pero todos igualmente importantes, para poder atenderme… Me ayudó a pensar que lo que hago, de alguna forma también ayuda a que muchos niños y niñas tengan uan mejor educación aunque no sea muy claras las conexiones directas que lo hacen posible…

150 amigos y el Facebook

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(c) Tomado de www.weblogcartoons.com
(c) Tomado de http://www.weblogcartoons.com

Acabo de leer un artículo interesante en la revista Economist titulado “Primates on Facebook” que hace un análisis sobre las redes sociales en Internet. Hace varios años, el antropólogo Robin Dunbar, trabajando con primates, llegó a calcular el número de personas que una persona normal podría considerar como “amigos” tomando en cuenta el poder cognitivo y el tamaño de nuestro cerebro. Él concluye que una persona puede manejar, de manera razonable, 148 personas en su red personal (redondeado a 150). Esto se conoció como el “número de Dunbar” y algunos estudiosos ven la confirmación de esto desde los albores de la humanidad, en el número de personas de una aldea neolítica, o los manípulos, la unidad más pequeña de las legiones romanas. Este número parece  ideal para que un grupo se organice sin necesidad de crear una burocracia.

Tomando esto en cuenta, señala el artículo del Economist, se pidió a Cameron Marlow, uno de los especialistas de Facebook, que analizara estadísticamente las redes sociales creadas en este famoso sitio de la Web. ¿Y que creen que encontró? Que el promedio de personas que cualquier persona tiene en Facebook es de 120 (consistente con la teoría de Dunbar), aunque las mujeres tienden, también en promedio, a tener un poco más de personas en su red.

Sin embargo, Marlow encontró otras cosas más interesantes. Si bien una persona tiene en promedio unas 120 personas en su red de amigos en Facebook, sólo interactúa de manera regular con 7 de ellas (hace comentarios a sus fotos, le envía mensajes o interactúa en el chat, o deja mensajes en su muro). Las mujeres tienden a ser más sociables en Facebook e interactúan en promedio con 10 personas. Incluso aquellos más activos y con una red más amplia tienden a interactuar con grupos más pequeños. ¿Qué les parece? ¿Concuerda esto con tu forma de interactuar en Facebook?