Que el juego no termine

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josejuegoJosé Manuel se enoja porque, en sus clases de música de estas vacaciones, no puede llevar sus juguetes. Mi esposa le explica pacientemente: “Jose… no puedes llevar tus juguetes porque allí hay otras cosas interesantes que hacer”. Luego, Jose repregunta: “Y ahora que vaya al colegio, ¿no podré llevar mis juguetes tampoco?” “No, Jose… tal vez un día u otro, pero no siempre. En el colegio vas a tener muchos amigos, va a aprender cosas nuevas y te vas a divertir…” Su rostro muestra decepción, no está muy convencido. A sus cuatro años intuye que entrar al colegio significa también entrar a un mundo de reglas, de turnos, de obligaciones señaladas por los adultos. Los juegos son su manera de entender la vida. Ama jugar y no quiere que lo priven de aquello que le da placer y sentido. Pero aquello es parte de crecer. Aunque no debería olvidarse de jugar porque sin juego no hay futuro… Qué deliciosa esa edad!!

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